La fuga de San Cristobal

22 de mayo de 1938, Pamplona, la fuga más grande de la historia de Europa

Archivo para marzo, 2011

“España es un país que adolece de falta de memoria histórica”

Una novela narra la huida del penal de San Cristóbal Carmen Domingo recupera la huida de miles de presos de Franco en ´La fuga”. “España es un país que adolece de falta de memoria histórica”, critica.

 

28/03/2011 OLGA PEREDA, El Periódico de Extremadura

Eran presos políticos. Pero, sobre todo, sufrían por el hambre. Con suerte, en el agua caliente de la comida se podían encontrar restos de mondas de patata. Un día, los prisioneros decidieron huir. De los 2.000 hombres retenidos, se escaparon unos 800, pero solo tres consiguieron culminar su objetivo. Los demás fueron apresados de nuevo o asesinados. Estamos en 1938 en el penal de San Cristóbal, una fortaleza ubicada a unos 15 kilómetros de Pamplona, en pleno monte Ezkaba, pulmón de la ciudad. La escritora barcelonesa Carmen Domingo narra en La fuga (Ediciones B) este episodio histórico, uno de los más tremendos y más injustamente olvidados de la guerra civil. “Una de las fugas más grandes y más apasionantes de la historia”, explicó hace días Domingo en Pamplona, donde un grupo de periodistas pudo visitar la fortaleza en la que se ubica la novela, una ficción a partir de hechos históricos.

LA TRAMA Escondido en el monte, el penal –que ahora es terreno militar y fue declarado bien de interés cultural en el 2001– sigue dando pánico. Viendo sus celdas es fácil imaginar el hambre, el frío, la miseria y las miles de enfermedades que padecieron los encarcelados. “No tenían ni camastros. Dormían apelotonados en el suelo. Cuando recibían visitas, una valla metálica les separaba de sus familiares y apenas los podían distinguir”, contó la escritora, acompañada por Iñaki Alforja, autor de un documental que narra la huida y la persona que más animó a Carmen Domingo a escribir la novela. “He querido hacer un homenaje a todos los que intentaron fugarse. De hecho, varios de los nombres son reales. Se trata de un apasionante episodio histórico que apenas se conoce porque España, en general, es un país que adolece de falta de memoria histórica”, destacó Carmen Domingo, que reivindica asimismo que el penal se convierta en un museo.

ENGAÑO “Cuando ocurrió la fuga, los franquistas engañaron a la población civil y contaron que cuatro locos habían intentado escapar. Era mentira. Fueron muchísimos y, además, lo hicieron impulsados por el hambre atroz que padecían y lo cierto es que el suceso marcó un punto de inflexión entre los militares sublevados. También es importante destacar que los presos maniataron a los carceleros, pero no mataron a ninguno. Eso deja claras las diferencias entre ambos bandos de la guerra civil”, añadió Domingo.

El libro narra también la desorientación total que sufrieron los presos una vez que huyeron del penal. Situado en pleno monte, no fue nada fácil para ellos saber hacia dónde tenían que ir. “¿Dónde quedaba Francia? Nadie lo sabía. Por eso la fuga fue tan complicada”, añade la autora, que se puso en contacto con algunos familiares de los presos.

Según Domingo, hay varias productoras de cine interesadas en llevar a la gran pantalla una historia “tan cinematográfica” como la fuga del penal de San Cristóbal. “Me sorprende que la película no se haya hecho ya. También me sorprende que no haya ninguna novela que aborde estos hechos históricos y apasionantes. Yo, hasta el último momento, pensé que algún escritor se me iba a adelantar y publicar una novela de estas características”, contó la autora, orgullosa de rescatar la memoria histórica de su país.

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Relato de la fuga más numerosa de la historia (diario Cinco Días)

Cinco Días, 26/03/2011

El 22 de mayo de 1938, 795 prisioneros republicanos escaparon del Fuerte de San Cristóbal en lo que supone la mayor fuga de presos de la historia en Europa. Estos hechos, poco conocidos, son el eje de la novela La fuga (Ediciones B), de la ensayista Carmen Domingo, que la propia autora presentó durante un paseo por el mismo escenario de los acontecimientos.

San Cristóbal, a poco más de 15 kilómetros de Pamplona, es hoy un edificio abandonado que, pese a depender de la autoridad militar, no ha sido empleado desde hace 25 años. Sin embargo, hasta 1946 fue una prisión de alta seguridad.

“Los fugados lo hicieron no tanto impulsados por la ideología como por el hambre, ya que las condiciones eran muy duras”, explicaba Domingo. De hecho, los responsables de la prisión fueron procesados por revender al estraperlo los alimentos de los presos.

De los 795 prisioneros, apenas tres consiguieron llegar a territorio francés, a 50 kilómetros, 200 cayeron abatidos por los perseguidores y el resto fueron capturados.

La autora, que pidió que el emplazamiento se dedique a un monumento a la memoria histórica, ha empleado nombres auténticos de los fugados aunque les ha atribuido anécdotas e historias noveladas para dinamizar la narración.

Ir a la noticia original en Cinco Días

Vídeo de eitbkultura: La fuga de la cárcel de San Cristóbal

Basada en hechos reales, la novela LA FUGA de Carmen Domingo narra la fuga más grande que jamás se ha dado en la historia de Europa. Casi 800 personas lograron huir.

(Click en logo)

Presentación de La fuga en Pamplona (¡¡Abrete libro!!)

El miércoles pasado tuvo lugar en Pamplona la presentación a prensa de la novela La fuga, escrita por Carmen Domingo. La novela cuenta una fuga masiva de presos del fuerte de San Cristóbal, construido por excavación en lo alto del monte Ezkaba, por lo que apenas es visible desde la ciudad la fortificación. Esta fuga fue organizada por un grupo de 27 presos, que al tener éxito a la hora de controlar el fuerte, permitió la huida de 790 de los 2500 presos que se estima que se encontraban en ese momento en el fuerte. Increíblemente, la historia es poco conocida incluso en Navarra, salvo por la exhumación hace unos años de varios muertos enterrados con una botella entre sus piernas con su certificado de defunción.

Carmen nos contó cómo Iñaki (en la foto los dos durante la visita al fuerte) fue inoculándole el veneno de lo sucedido y convenciéndola para escribir un libro poco a poco, con visitas al fuerte haciendo el recorrido de la fuga al revés, y cómo le costó aceptar al haber escrito siempre historias de mujeres y no atreverse con una historia contada por hombres. Tan es así, que su primer borrador incluyó varios capítulos escritos por una mujer que quedaron finalmente fuera del libro.

En el proceso de escritura en sí invirtió un año y medio en el que toda la información recogida desde 2001 fue condensada en un guión con los datos históricos, dejada de lado y aparcada en favor del guión con la trama. Su intención: que el libro sea una novela y no un ensayo, y Carmen considera que de seguir volviendo a los datos reales el libro hubiese sido demasiado estricto y perdido agilidad narrativa. A pesar de ello, la historia de Jovino es real, incluyendo los perros que durante la fuga estuvieron a punto de descubrirlo a los requetés, y Saturnino también está basado en dos guardias destinados al fuerte.

Carmen Domingo limitó el espacio temporal al día que precede la fuga y a los días posteriores, sin abarcar el juicio al que fueron sometidos el administrador y el director de la prisión, condenados por malversación de fondos. Y es que, nos cuenta, aunque casi todos los fugados eran presos políticos, la fuga tuvo su razón de ser en el hambre y las malas condiciones en las que estaban los presos, que durante el invierno caían por desnutrición y frío y eran enterrados al pie del fuerte por otros reclusos. Tras la fuga y el juicio, las condiciones en el fuerte mejoraron un poco.

La intención de Carmen al escribir el libro era reflejar tanto el ambiente que se vivía en la prisión como las distinas procedencias y profesiones de los presos, que son reales aunque no se corresponden con los nombres asignados en el libro. Y es que La fuga es una novela coral en la que el ambiente opresivo en el fuerte y la fuga en sí son los principales protagonistas.

Origen noticia: http://abretelibro.blogspot.com/2011/03/presentacion-de-la-fuga-en-pamplona.html

Fuerte de San Cristóbal: memoria de una cárcel franquista (Público)

795 hombres se escaparon en 1938 de un penal donde el hambre se cobraba tantas víctimas como la represión. Carmen Domingo lo narra en su última novela

Una de las fugas carcelarias más grandes de la historia tuvo lugar en Pamplona en 1938. En plena Guerra Civil, los presos confinados en la prisión más segura del norte de España, el penal del fuerte de San Cristóbal, planificaron una huida en masa para escapar del hambre y de las enfermedades que diezmaban a los reclusos.

Un total de 795 hombres salieron del recinto, pero sólo tres lograron recorrer los casi 50 kilómetros que les separaban de Francia y recobrar la libertad. Uno de ellos, Jovino Fernández, regresó a Barcelona para seguir defendiendo la democracia. 585 fueron detenidos y devueltos al penal, donde sufrieron varios meses de reclusión en celdas de castigo. 14 fueron condenados a muerte.

A la mayoría los capturaron poco tiempo después de producirse la fuga. A excepción de Amador Rodríguez, ‘Tarzán’, apodado así porque sobrevivió tres meses escondido en una cueva. Los 210 restantes fueron tiroteados durante la persecución.

“Muchos salieron del penal desconociendo la zona, lo que provocó su pronta captura”, explica Carmen Domingo, autora de La Fuga (Ediciones B), la novela en la que, por primera vez, se recoge la historia de los hombres valientes del fuerte de Alfonso XII, más conocido como de San Cristóbal.

El hambre y las enfermedades amenazaban sus vidas tanto como los ideales políticos. Muchos de ellos “estaban allí en condición de presos gubernativos”, explica Iñaki Alforja, historiador y autor del documental Ezkaba, basado en la histórica fuga.

Barricada homenajeó esta fuga en su canción, ’22 de mayo’

“Estos internos no habían tenido ningún tipo de juicio. Los recluían por sospechosos para que testificaran y después los dejaban presos o los fusilaban. La mayoría eran vecinos de la zona detenidos por la calle”, indica. “Esta práctica favorecía la impunidad”, añade Domingo en relación a la falta de pruebas tras el asesinato de estos civiles. Algunas de estas víctimas han sido localizadas en fosas comunes en los alrededores del fuerte. La más conocida es aquella donde cada cuerpo apareció con una botella al lado que contenía notas con los datos del fallecido.

El fuerte

Hoy, esta fortaleza militar a 15 kilómetros de Pamplona está cerrada al público y la Comandancia Militar de Navarra autoriza ocasionalmente visitas de asociaciones de víctimas del franquismo. “No atendemos a particulares, pero si una agrupación de familiares quiere ver el fuerte, la Comandancia da el permiso”, aclara desde la puerta del penal un militar al grupo de periodistas que está a punto de emprender una de esas visitas excepcionales.

Tanto el territorio donde se ubica como el edificio pertenecen al ministerio de Defensa, organismo que tiene la última palabra a la hora de decidir su destino. Escritora e historiador hablan de las muchas propuestas que se han hecho para rehabilitar el fuerte y dar un nuevo uso a este espacio del monte Ezkaba. “Se han escuchado iniciativas como hacer un parque temático o incluso poner una caja de ahorros, pero lo que de verdad habría que hacer es un museo de la memoria”, sugiere Domingo.

El fuerte pertenece a Defensa y lo mantienen cerrado al público pese a ser bien de interés cultural

La ubicación estratégica del fuerte -que, escondido en el monte, no se ve ni siquiera cuando se está a escasos metros- responde a la práctica de las guerras anteriores a la aviación militar, en las que cualquier ataque se hacía desde tierra. Su construcción se prolongó durante 40 años y cuando terminó en 1919 ya era un fortín obsoleto que, edificado a cielo descubierto, lo convertía en un blanco fácil para ataques aéreos. A partir de ahí, se pasó del pretendido uso inicial como fortaleza para las guerras carlistas, a prisión en 1934.

La brigada primera está situada en los sótanos del penal y es una de las estancias más escalofriantes. Allí se hacinaban cientos de prisioneros en un espacio oscuro y con unas paredes que no paran de supurar el agua que se filtra por las intensas lluvias. Un pasillo profundo divide en dos la zona de galerías separadas por tabiques. La luz se cuela en cada galería por las minúsculas ventanas situadas a unos tres metros del suelo y que dan justo al patio donde los reclusos podían pasear dos horas al día. Los presos políticos eran los habitantes de esta tétrica zona del penal donde el oxígeno apenas llega a las últimas galerías del pasillo.

Sin dejar el sótano, no muy lejos de la brigada se localiza el aljibe, donde impera el ruido del agua que baja con intensidad por las paredes. Varios carteles advierten del peligro de caminar por los puentes con barandillas oxidadas instalados sobre las charcas que hacían de urinarios.

Desde 1985 no hay guarnición militar permanente para vigilar el edificio, que echó el cierre como penal en 1946.

La fuga

Carmen Domingo ha hecho una novela coral en la que los hechos son reales, también sus protagonistas así como sus condiciones de vida y en la que ha imaginado los diálogos para novelar el relato. “Escogí 25 nombres de presos que vivieron ese acontecimiento porque es mi modo de rendirles un homenaje”, indica la escritora catalana.

Los problemas por desnutrición y avitaminosis eran tan graves que incluso el director de prisión y el administrador fueron juzgados después de la fuga acusados de vender de estraperlo la comida que llegaba al penal, en lugar de alimentar a los internos.

“Aún pudiendo hacerlo, no mataron a nadie, lo que dice mucho del talante de estos hombres”

Escapar de la miseria, recobrar la libertad, reencontrarse con los seres queridos, o volver a defender los ideales políticos que les habían llevado a la cárcel eran el leitmotiv que empujó a un grupo de internos a trazar el plan de fuga. El planteamiento era en apariencia sencillo: el 22 de mayo a las 20:00 horas, un grupo subiría de la brigada primera al patio y le quitaría el uniforme y las armas al jefe de servicio. Otro grupo asaltaría la cocina y un tercero buscaría las llaves ubicadas en la sala de visitas.

Uno de los guardias murió accidentalmente durante la fuga al caerse al suelo de un empujón y golpearse la cabeza. No falleció ningún carcelero más. “Es importante subrayar que los presos no buscaron venganza en ningún momento, tan sólo ataron a los guardias y escaparon. Aún pudiendo hacerlo, no mataron a nadie, lo que dice mucho del talante de estos hombres”, enfatiza la autora de La Fuga.

El destino de esta fortaleza militar en pleno pulmón de Pamplona se vuelve incierto y no parece que vaya a resolverse pronto la paradoja de encontrarse en ruinas y al mismo tiempo estar reconocido como bien de interés cultural desde 2001.

Por su parte, los pamploneses erigieron un monumento en homenaje a los presos políticos en 1988, situado justo antes de que el monte se vuelva terreno militar. Tributos como la novela de Carmen Domingo o la canción de Barricada, 22 de mayo, contribuyen a conformar la memoria olvida de las cárceles franquistas.

Origen de la noticia: http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/366557/fuerte-de-san-cristobal-memoria-de-una-carcel-franquista

El puñado de presos que soñó con la libertad (El País)

Foto: Sara Clavijo

Carmen Domingo reconstruye en la novela histórica ‘La Fuga’ la huida de centenares de reclusos políticos del fuerte de San Cristóbal en plena Guerra Civil

De los pocos presos que salían del fuerte de San Cristóbal, un buen porcentaje lo hacía con los pies por delante. Otros no tenían el privilegio de salir ni siquiera una vez muertos: simplemente, eran enterrados bajo la nieve y el fango del patio interno. De 1934 a 1945 esta cárcel, ubicada en la cima del monte Ezkaba que domina el valle de Pamplona, acogió entre sus gélidos brazos a miles de reclusos, sobre todo republicanos. Pero el 22 de mayo de 1938 una veintena de ellos decidió que ya bastabay que, entre unas condiciones de vida inhumanas y el sueño de la libertad, por muy remoto que pareciera, era mejor soñar. Así, ese puñado de presos, casi todos miembros del partido comunista, proyectó y llevó a cabo una huída hacia la frontera con Francia en la que participaron 795 de los 2.497 reclusos de la estructura y que Carmen Domingo describe en su última novela, La Fuga (Ediciones B).

Tras años de documentación (y de dedos cruzados para que nadie se fijara en el mismo acontecimiento), Domingo tardó uno y medio en escribir las 235 páginas de La Fuga. Se trata de una novela que mezcla realidad y ficción, según cuenta la misma autora, ante una brocheta de cordero en un restaurante de Pamplona. Domingo se encuentra en la ciudad para recorrer con un grupo de periodistas el camino y la vida de los presos dentro (y fuera) del fuerte de San Cristóbal. “Datos y nombres son exactos, pero tenía que ser una novela, no un ensayo. El 90% de las historias humanas son inventadas”, relata la escritora, poco antes de empezar su quinta visita a la prisión.

La Fuga es un día de acercamiento al momento fatídico de la huída. Desde la tarde del 21 de mayo el reloj de los capítulos y de la tensión avanza inexorablemente hasta la noche del 22, cuando los presos ponen en marcha su plan. No fue una fecha escogida al azar: era un domingo, a la hora de la cena, y tan solo había ocho guardias en la prisión. El punto de vista de la novela cambia constantemente: de los reclusos, a uno de los soldados, al jefe responsable de la cárcel. En la primera versión, una voz de mujer narraba sin embargo los hechos. “No me atrevía a escribir de hombres”, explica Domingo, que cuenta con varias novelas sobre la condición de la mujer durante la guerra civil. Pero Iñaki Alforja, historiador y autor de un documental sobre la histórica fuga (Ezkaba), además de ángel custodio de la realización de la novela de Domingo, le sugirió que prescindiera de esa narradora. Así, “no existe una voz cantante. Hay 25 protagonistas”, cuenta la escritora. Y un vigésimo sexto, quizás el más importante: el fuerte de San Cristobal.

Enorme, aunque bastante derrocado, el complejo resulta todavía inquietante. Una estrecha carretera asfaltada se aventura por el monte hasta su entrada. El frío glacial, la humedad y la mezcla melancólica del gris de las paredes y del rojo de las ventanas con rejas advierten al visitante de que no es bienvenido. Para construir el fuerte se voló una parte del monte, de forma que sus pisos se desarrollan por arriba y por debajo del suelo. Un gran patio central separa los dos edificios que acogieron en su época a los presos más afortunados, que contaban al menos con una tabla de madera para acostarse, y a los que vivían bajo tierra, amasados como animales en la oscuridad de pequeñas y agobiantes celdas. “Era como un campo de concentración. Los reclusos comían agua y patatas. Y dormían en el suelo mojado”, relata Domingo en uno de los cuartos de la llamada primera brigada, la zona donde las condiciones de vida eran las peores. A veces, para ahorrar, el responsable de la cárcel disminuía incluso las dosis de comida. Y, por si no fuera suficiente, los presos que por alguna razón tenían que ser castigados eran encerrados en un espacio más pequeño todavía, donde “a veces simplemente se olvidaban de ellos”, asegura, en la oscuridad de una de estas celdas, la escritora.

No sorprende que en los 11 años en los que la cárcel estuvo abierta, más de 1.000 presos fallecieron por enfermedades, según asegura Alforja, que subraya como el número de muertos seguramente fue mayor: “No se cuentan todos los que fueron fusilados”. Aún así, cuando la fuga se puso en marcha, no todos se sumaron. “Si pesas 35 kilos, estás congelado y alguien abre tu celda y te dice que te escapes, ¿qué haces?”, plantea Domingo. El desconocimiento de los alrededores y de cómo recorrer los 80 kilómetros hasta la frontera y el miedo a que llegaran los guardias también pudieron con la valentía de centenares de reclusos.

Memoria y actualidad

La construcción del fuerte arrancó a finales del siglo XIX, cuando la última guerra carlista: de hecho, iba a ser una fortaleza. Pero solo se terminó en 1919, cuando la existencia de la aviación ya había vuelto sus espacios abiertos presa fácil de un bombardeo. San Cristóbal nació obsoleto, y obsoleto se quedó. Desde su cierre en 1945, cayó en el olvido. Hoy pertenece al ministerio de Defensa y es presidiado por militares. Solo pueden acceder a su interior las asociaciones que reserven una visita con antelación. Mientras, su destino oscila entre propuestas que van del parque temático a la caja de ahorro. Domingo sin embargo lo convertiría en “un museo de la memoria histórica”. Partidaria de la exhumación de las fosas comunes, la escritora ha declarado a menudo su apoyo al juez Baltasar Garzón, suspendido de su cargo por prevaricación a la hora de investigar los crímenes del franquismo. La memoria histórica es un tema en el que la escritora insiste varias veces a lo largo del día, sin miedo a ser contundente: “No entiendo porque nos olvidamos de este asunto. Tengo la impresión de que la derecha confunde su historia con la memoria histórica”.

Para Domingo, es este un tema tremendamente actual. Tal y como lo son las revueltas en el mundo árabe. Mientras pasea por el patio de San Cristóbal, y acaricia la cabeza del pequeño Lucas, su hijo de dos años, la escritora, que estuvo viviendo en Marruecos, critica la postura occidental: “¿Cómo puede ser que los mismos dirigentes que hace tan solo unas semanas negociaban con Gadafi, y acogían con honor a él y su caravana, ahora de repente quieren que se vaya?”.

En el fondo, los presos que se arrastraron por los senderos nevados para alcanzar la frontera no difieren tanto de los libios que pelean por la democracia en medio del desierto. Estaban hartos de un destino que no habían escogido. Solo querían descubrir si la libertad sabe mejor que agua y patatas.

Origen de la noticia:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/punado/presos/sono/libertad/elpepucul/20110317elpepucul_1/Tes

La escritora barcelonesa Carmen Domingo relata en una novela la fuga de San Cristóbal, la mayor de Europa

La escritora barcelonesa Carmen Domingo ha publicado la obra “La fuga” (Ediciones B), en la que relata de forma novelada los detalles de la huida de la prisión de San Cristóbal que tuvo lugar el 22 de mayo de 1938 y que fue la más multitudinaria de la historia de Europa.

PAMPLONA. En esta “surrealista” fuga, ha comentado Domingo a Efe, 2.500 presos republicanos tuvieron la oportunidad de huir ese día de la prisión, pero la mayoría no se atrevieron a salir del fuerte y, de los 795 que sí se fugaron, sólo tres lograron escapar y los demás murieron o fueron apresados.

Domingo, especialista en el período desde la II República hasta la posguerra, ha asegurado que, a pesar de ser uno de los hechos más destacados de la época de la Guerra Civil, es también uno de los más desconocidos: “Si pones un autobús para ir al campo de concentración de Mauthausen para ver lo mal que lo pasaban, se llena, pero no para venir a Pamplona a ver el monte Ezkaba, y las situaciones eran prácticamente las mismas”.

Las personas encarceladas en el fuerte, ha afirmado, eran presos ideológicos, del PCE, del PSOE o nacionalistas vascos, entre otros, pero en realidad “fue una fuga por hambre”.

Los presos de San Cristóbal “se morían literalmente de hambre”, ha subrayado Domingo, quien ha indicado que esas condiciones se daban “con la connivencia de los cargos que estaban allí”, ya que, “cuando acaba la fuga y juzgan a los que se habían escapado, casualmente y por sorpresa también juzgan al director y al administrador porque se habían quedado el dinero de la comida de los presos”.

Sin embargo, ha declarado, a pesar de la gravedad de lo ocurrido, se trata de un hecho muy poco conocido, en primer lugar porque “en España en general, salvo los grandes acontecimientos, todo es bastante desconocido a nivel de memoria histórica y sólo ahora estamos empezando a bucear”.

Además, ha dicho Domingo, que ha presentado hoy su obra en Pamplona, “como oficialmente en esta zona no hubo Guerra Civil y siempre ha estado gobernando la derecha-extrema derecha, cuanto menos se contara, menos se investigara y menos se facilitara la investigación, más fácil era que no trascendieran los hechos”.

En ese sentido, ha aseverado que pondría “la mano en el fuego” por que “el 80 % de las fortunas de este país son las mismas de los años treinta, de los años cuarenta, de los años cincuenta y del 2010. Y toda esa gente en algún momento seguro que ha hecho algo que no le gustaría nada que saliera”.

Domingo, licenciada en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, ha explicado que optó por el género de la novela para contar la fuga de San Cristóbal porque “es más fácil hacer divulgación histórica desde la ficción, sin separarse de la realidad” y porque de esta forma ha podido dirigirse a un público más amplio.

La escritora barcelonesa, colaboradora de medios de comunicación como Público, Marie Claire o Time Out, ha estructurado la novela en tres días -el anterior a la fuga, el de la huida y el posterior a la misma- y en algunos momentos, cuando la historia se acelera, narra los acontecimintos hora a hora.

“Todo es real. Los nombres son reales de forma específica, porque yo quería hacer un homenaje voluntario a los que estaban presos en el fuerte. La forma que yo tengo, sin conocer a la gente, de hacerles un homenaje, es mantener sus nombres, para que la gente los conozca, aunque las historias personales son ficticias en su mayoría”, ha resaltado Domingo.

De los tres presos que lograron huir, de uno no se ha vuelto a saber nada y, de los otros dos, “uno acabó en México y el otro, Jobino Fernández, llegó a Francia y desde allí regresó a España para volver a colaborar con el ejército de la República”.

Domingo decidió acabar la novela con un pasaje protagonizado por Jobino Fernández como un homenaje a todos los presos de San Cristóbal y porque la suya fue “”una historia muy bonita”, ha asegurado.

Acerca del destino que debería darse al Fuerte de San Cristóbal, la escrita considera que, en respeto a los presos, se tendría que habilitar en el mismo un museo de la memoria y evitar darle un uso más “frívolo”.

“Puedes frivolizar con lo que hicieron los romanos si quieres, pero no puedes hacerlo con gente que todavía está viva y que además no ha tenido su resarcimiento”, ha apuntado.

Origen de la noticia: http://www.noticiasdenavarra.com/2011/03/16/ocio-y-cultura/cultura/la-escritora-barcelonesa-carmen-domingo-relata-en-una-novela-la-fuga-de-san-cristobal-la-mayor-de-europa

 Miércoles, 16 de Marzo de 2011 – Actualizado a las 17:33h