La fuga de San Cristobal

22 de mayo de 1938, Pamplona, la fuga más grande de la historia de Europa

La autora, Carmen Domingo

Carmen Domingo es una autora con una gran experiencia en ensayo histórico, especialista en el período desde la II República  hasta la posguerra. Nació el 21/06/1970 en Barcelona. Licenciada en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, tras  finalizar sus estudios realizó distintos trabajos de investigación; así mismo, vivió un año en Rabat (Marruecos) desarrollando  labores de docencia de Lengua Española en la Universidad de Ain Choc (Casablanca) y llevando a cabo labores de  investigación (1993-1994). En la actualidad desarrolla su actividad laboral como escritora y colaboradora de medios de  comunicación (Público y Marie Claire). “La Fuga “es su segunda novela.

email: mcdomingo@gmail.com

Carmen Domingo en Facebook

Foto autora, Carmen Domingo ©Sara Clavijo ww.miramelas.es]

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10 comentarios»

[…] De los pocos presos que salían del fuerte de San Cristóbal, un buen porcentaje lo hacía criminal los pies por delante. Otros no tenían el privilegio de salir ni siquiera una vez muertos: simplemente, eran enterrados bajo la nieve y el fango del square interno. De 1934 a 1945 esta cárcel, ubicada en la cima del monte Ezkaba que domina el valle de Pamplona, acogió entre sus gélidos brazos a miles de reclusos, sobre todo republicanos. Pero el 22 de mayo de 1938 una veintena de ellos decidió que ya bastaba y que, entre unas condiciones de vida inhumanas y el sueño de la libertad, por muy remoto que pareciera, epoch mejor soñar. Así, ese puñado de presos, casi todos miembros del partido comunista, proyectó y llevó a cabo una huída hacia la frontera criminal Francia en la que participaron 795 de los 2.497 reclusos de la estructura y que Carmen Domingo report en su última novela, La Fuga (Ediciones B). […]

[…] De los pocos presos que salían del fuerte de San Cristóbal, un buen porcentaje lo hacía con los pies por delante. Otros no tenían el privilegio de salir ni siquiera una vez muertos: simplemente, eran enterrados bajo la nieve y el fango del patio interno. De 1934 a 1945 esta cárcel, ubicada en la cima del monte Ezkaba que domina el valle de Pamplona, acogió entre sus gélidos brazos a miles de reclusos, sobre todo republicanos. Pero el 22 de mayo de 1938 una veintena de ellos decidió que ya bastaba y que, entre unas condiciones de vida inhumanas y el sueño de la libertad, por muy remoto que pareciera, era mejor soñar. Así, ese puñado de presos, casi todos miembros del partido comunista, proyectó y llevó a cabo una huída hacia la frontera con Francia en la que participaron 795 de los 2.497 reclusos de la estructura y que Carmen Domingo describe en su última novela, La Fuga (Ediciones B). […]

  Jose Bringas Vega wrote @

Mi abuelo estuvo enterrado en el fuerte ya le han innumado y esta enterrado en Santander con mi abuela despues de 64 años un saludo

[…] De los pocos presos que salían del fuerte de San Cristóbal, un buen porcentaje lo hacía con los pies por delante. Otros no tenían el privilegio de salir ni siquiera una vez muertos: simplemente, eran enterrados bajo la nieve y el fango del patio interno. De 1934 a 1945 esta cárcel, ubicada en la cima del monte Ezkaba que domina el valle de Pamplona, acogió entre sus gélidos brazos a miles de reclusos, sobre todo republicanos. Pero el 22 de mayo de 1938 una veintena de ellos decidió que ya bastabay que, entre unas condiciones de vida inhumanas y el sueño de la libertad, por muy remoto que pareciera, era mejor soñar. Así, ese puñado de presos, casi todos miembros del partido comunista, proyectó y llevó a cabo una huída hacia la frontera con Francia en la que participaron 795 de los 2.497 reclusos de la estructura y que Carmen Domingo describe en su última novela, La Fuga (Ediciones B). […]

[…] De los pocos presos que salían del fuerte de San Cristóbal, un buen porcentaje lo hacía con los pies por delante. Otros no tenían el privilegio de salir ni siquiera una vez muertos: simplemente, eran enterrados bajo la nieve y el fango del patio interno. De 1934 a 1945 esta cárcel, ubicada en la cima del monte Ezkaba que domina el valle de Pamplona, acogió entre sus gélidos brazos a miles de reclusos, sobre todo republicanos. Pero el 22 de mayo de 1938 una veintena de ellos decidió que ya bastabay que, entre unas condiciones de vida inhumanas y el sueño de la libertad, por muy remoto que pareciera, era mejor soñar. Así, ese puñado de presos, casi todos miembros del partido comunista, proyectó y llevó a cabo una huída hacia la frontera con Francia en la que participaron 795 de los 2.497 reclusos de la estructura y que Carmen Domingo describe en su última novela, La Fuga (Ediciones B). […]

[…] 17 marzo 2011 a 17:00 (Actualidad, Escritores, Lectura y libros) De los pocos presos que salían del fuerte de San Cristóbal, un buen porcentaje lo hacía con los pies por delante. Otros no tenían el privilegio de salir ni siquiera una vez muertos: simplemente, eran enterrados bajo la nieve y el fango del patio interno. De 1934 a 1945 esta cárcel, ubicada en la cima del monte Ezkaba que domina el valle de Pamplona, acogió entre sus gélidos brazos a miles de reclusos, sobre todo republicanos. Pero el 22 de mayo de 1938 una veintena de ellos decidió que ya bastaba y que, entre unas condiciones de vida inhumanas y el sueño de la libertad, por muy remoto que pareciera, era mejor soñar. Así, ese puñado de presos, casi todos miembros del partido comunista, proyectó y llevó a cabo una huída hacia la frontera con Francia en la que participaron 795 de los 2.497 reclusos de la estructura y que Carmen Domingo describe en su última novela, La Fuga (Ediciones B). […]

  Peirallo wrote @

Mi tío Vicente Pereira Peirallo, fue uno de los que intento fugarse de ese penal. Durante tres días estuvo perdido en los montes de Navarra hasta que fue capturado y vuelto al penal con sus otros dos compañeros de fuga, Lozano y Edmundo. Su vida y la de sus compañeros quedaron marcadas por aquella detención primero y fuga después. Ellos siempre dijeron que mereció la pena. Tuvieron suerte de no ser ajusticiados. Era un penal de exterminio, como otros muchos. Albatera en Alicante por ejemplo. El soldado que murió lo hizo por resistirse. Ellos no intentaban matar a nadie.

  Jonathan wrote @

“El soldado murio por resistirse”. No te jode, como era su deber, que para eso estaba alli y era su obligacion.
De los 795 solo escaparon realmente 3. Los demas fueron apresados o muertos en su huida .Recordemos que se llevaron las armas de los funcionarios. Mas que la mayor fuga de Europa yo diria fracaso de fuga. Es el riesgo que tiene al hacer una cosa asi… y en 1938, en plena guerra civil española.

  deli wrote @

muy buenas. soy una familiar de Jesús Cendán Rivas que también sufrió alojamiento en tan grato hotel.Estoy haciendo una investigación sobre su historia.si te interesa ponte en contacto conmigo en el mail recomunicaciones@yahoo.es.un saludo

  la fuga de Carmen Domingo « Lecturas de Ione wrote @

[…] La fuga de San Cristobal Me gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta esta post. Published in: […]


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